NAVIDAD – NOCHE BUENA 2010
"Os traigo la Buena Noticia, la gran alegría para todo el pueblo":
Hoy os ha nacido un Salvador". Lc (2,1-14).
Esta es la gran alegría anunciada a los pastores en Belén y que los cristianos celebramos en esta Noche: que Dios se ha hecho uno de los nuestros y ha venido a vivir nuestra misma vida y su amor está para siempre con nosotros. Esta Noche es especialmente luminosa: celebramos el Nacimiento de la Vida verdadera.
El Evangelio dice que "la gloria del Señor les envolvió de claridad". En esta noche, la Luz venció la oscuridad. La noche cerrada se torna en claridad que les envuelve. Cuando el ser humano mira hacia lo profundo de sí mismo, Dios se manifiesta como una Luz que le permite descubrir su propio misterio, el misterio que lleva en su corazón. Para los cristianos, la Navidad, es la Fiesta de la Luz, de una Luz que Dios ha encendido en medio de la humanidad. Esta Luz ilumina toda oscuridad y llena de sentido nuestra vida humana.
Que el fulgor de tu Nacimiento, Señor, ilumine la noche de nuestro mundo y la noche de nuestro corazón. Que la fuerza de tu amor destruya toda injusticia y violencia.
La narración del nacimiento de Jesús viene dada por el anuncio del ángel a los pastores: "Os traigo la Buena Noticia, la gran alegría para todo el pueblo: Hoy os ha nacido un Salvador".
Este anuncio a los pastores es para todos los seres humanos. Los pastores son los primeros destinatarios de esta Buena Noticia de la salvación. Los pastores constituían en aquella época una clase despreciable. Los pastores representan a los más marginados de la sociedad. Y resulta que, el primer anuncio de esperanza y de alegría, va dirigido a ellos. Dios tiene predilección por los pequeños, por los pobres y por los que no cuentan. Nadie está excluido del gozo de la Nochebuena aunque nos sintamos pobres o vengamos heridos por la vida...
Todos estamos invitados a envolvernos en el manto de la ternura y de la gracia de la Navidad y a dejarnos de iluminar por la claridad de esta Noche. También este anuncio es para todos nosotros en esta Nochebuena: "Hoy os ha nacido un Salvador". En este hoy, Dios nos salva siempre. En este "hoy" está presente la Vida plena y definitiva que Dios ofrece a todos. "Hoy" es el momento oportuno en que Dios se nos ofrece como Buena Noticia, como alegría y paz para todos.
"Hoy, os ha nacido un Salvador". En esta Noche el tiempo se abre a lo eterno, porque tú, Jesús, has nacido entre nosotros. Con tu Nacimiento has hecho del tiempo humano un "hoy" de salvación... Tú has santificado los días, los años, los siglos. Tú, Señor, has disipado nuestros miedos, has renovado nuestra esperanza y has llenado el mundo de alegría.
En esta Nochebuena, Jesús, a través del anuncio del ángel, nos repite a todos: "No temáis, os traigo la Buena Noticia, la gran alegría para el pueblo...". ¿Acogeremos esta gran alegría en el silencio de nuestro corazón? Como dice el Hermano Alois, en su Carta desde Chile: "la alegría del corazón, esa es tu vida, deja la tristeza".
El relato evangélico dice de forma poética que los ángeles cantaron en la noche de Belén: "Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que Dios ama". Dios ama a todos los seres humanos... nuestra sed de ser amados, se sacia en esta Noche. "Dios es Amor". Dios ha amado al mundo en Cristo y en El, en su Nacimiento, ha revelado a todos los seres humanos el camino de la paz. ¿Pero cómo será posible la paz sin una verdadera solidaridad entre los pueblos?
Ante este Niño recostado en un pesebre, nuestro sentimiento de comunión y de solidaridad quisiera abarcar en esta noche, a todos los hombres y mujeres de esta tierra marcada por la tristeza, la pobreza y el paro, a todos esos representados en los pastores de Belén. En esta noche, nuestros corazones están preocupados e inquietos por la profunda crisis económica que afecta a nuestro mundo y particularmente a los más pobres. Es precisamente, en estos días entrañables de Navidad, en que celebramos Aquel que nació en un pobre pesebre, cuando nos percatamos de la existencia de la pobreza cuyas cifras son demasiado preocupantes. Casi el 20% de la población española vive actualmente por debajo del umbral de la pobreza relativa. Muchos han perdido su trabajo y muchos de los que trabajan, lo hacen en precariedad, con "contratos basura".
La Navidad que celebramos es una llamada a la solidaridad y a la paz entre todos los seres humanos. Los cristianos no podemos celebrar esta Fiesta, olvidando a todos esos hombres y mujeres para los que la Navidad no será motivo de fiesta, sino algo que le recordará con más crudeza su soledad, su vejez, sus angustias y su pobreza. No podemos limitarnos a contemplar a este Niño que yace en el pesebre, olvidando el compromiso de ser sus testigos. Necesitamos, como los pastores de Belén, volver aprisa a nuestro camino. Volver gozosos de la gruta de Belén para decir a todos: ¡Hemos encontrado la Luz y la Vida!
Te acogemos, Señor, con alegría, Luz que brillas en la noche de nuestro mundo. Cúranos de nuestra indiferencia. Que sepamos hacer de nuestra vida un don, como Tú eres don para nosotros en la vida. Danos la felicidad que permanece más allá de las circunstancias favorables o adversas, de cada momento, la que nace de la certeza de sentirnos amados por Ti. Que tu Estrella, Jesús, alumbre la oscuridad del mundo y encienda de nuevo en nosotros la esperanza.
Benjamín García Soriano
24 –12-2010

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